POR: REDACCIÓN TIJUANA GLOBAL RADIO | 12 DE MAYO DE 2026
Después de mantenerse alejada de los micrófonos mientras su nombre encabezaba las tendencias por los motivos más oscuros, Ludwika Paleta finalmente dio la cara. La controversia surgió tras la entrevista que la activista Saskia Niño de Rivera realizó a un reo apodado “Beto”, quien vinculó a diversas celebridades con presuntas actividades ilícitas y rituales.
El origen del escándalo: El podcast de la polémica
En un episodio de Penitencia, “Beto” relató su vida como sicario y mencionó nombres de figuras públicas. Aunque el nombre de Ludwika fue censurado en la edición final, las filtraciones y el contexto en redes sociales señalaron directamente a la actriz de “Madre solo hay dos”.
A diferencia del caso de la fallecida Carmen Salinas (cuyo nombre no fue censurado y provocó una disculpa pública de Saskia hacia su familia), Ludwika optó por la estrategia del silencio absoluto… hasta hoy.
La respuesta de Ludwika: “Es irrelevante”
Con una actitud que la prensa describió como “serena y distante”, la actriz minimizó las declaraciones del recluso, asegurando que no tiene por qué desmentir algo que carece de fundamento.
“Lo dejé pasar porque… yo no conozco a esta persona. Hay tantas cosas que se dicen sobre mí que uno tiene que decidir a quién le cree y saber quién eres tú”, declaró tajante Paleta.
La actriz fue enfática al decir que las únicas figuras en su vida que merecen una explicación o claridad son sus hijos, cerrando así cualquier posibilidad de emprender una demanda legal o continuar alimentando el debate mediático.
El público no olvida: “No le creo nada”
A pesar de la seguridad mostrada por Ludwika, la “corte de internet” ha sido implacable. Muchos usuarios recordaron el vínculo de su esposo, Emiliano Salinas, con el caso NXIVM, lo que ha mermado la credibilidad de la actriz ante un sector de la audiencia:
- “¿Y lo de NXIVM y Emiliano Salinas qué pasó?”
- “Se nota nerviosa… yo sí le creo a Beto”.
- “Como si fuera a decir que sí. ¡Miente!”
En GLOBAL RADIO, nos preguntamos: ¿Es suficiente el silencio y la calma para limpiar una imagen ante acusaciones de tal magnitud, o esta “página” tardará mucho más en cerrarse?




